Reducción mamaria – ¿Para quién está indicada la reducción mamaria?
Tener mamas muy grandes (macromastia o, en casos extremos, gigantomastia) no es solo una cuestión estética: suele traer dolor de espalda, cuello y hombros, surcos marcados por el tirante del sostén, erupciones o dermatitis bajo el surco submamario y limitaciones para hacer deporte o vestirse con comodidad. Cuando estos síntomas impactan tu calidad de vida, la mamoplastia de reducción deja de ser un “capricho” y se convierte en una solución funcional.
En mi práctica, indico la reducción cuando veo una combinación de dolor persistente, marcas del sostén, postura afectada y dificultad para la vida diaria. También valoro factores como índice de masa corporal (IMC), elasticidad cutánea, estabilidad del peso y si la paciente planifica embarazo o lactancia a futuro. Un punto clave: si fumas, te pediré suspenderlo con antelación; el tabaco incrementa riesgos de cicatrización y complicaciones.
Además de la exploración clínica, suelo solicitar imágenes (p. ej., mamografía de base según edad y antecedentes) y una evaluación preanestésica. Si hay asimetrías marcadas, dolores de espalda crónicos o tratamientos de fisioterapia previos sin alivio, la cirugía puede ofrecer una mejora clara y sostenida.

